Llegamos al Teatro Apolo de Barcelona y nuestro protagonista de hoy ya nos esperaba en la misma puerta rodeado de compañeros que estaban inmortalizándolo frente al cartel de la obra que estrenaba en Barcelona. Os hablo del galán del cine español por excelencia, el popular actor Arturo Fernández .

Ataviado con una camisa rosa y un pantalón azul era el centro de atención de la prensa y de todas aquellas personas que pasaban por la Avinguda del Paral·lel en ese momento.

Considerado, sin lugar a dudas, como el eterno galán de los escenarios ha dejado huella en cine, teatro y televisión. Nadie puede olvidar su trabajo en “Truhanes” o “La casa de los líos”, por ejemplo. Y es que pese a protagonizar más de 60 películas, con la tele se ganó el cariño de absolutamente todas las generaciones de espectadores, que a día de hoy le muestran su cariño diariamente.

Actualmente podemos disfrutar de Arturo sobre las tablas de los escenarios y es que dirige y protagoniza la obra “Enfrentados”, que tenemos en el Teatro Apolo de Barcelona .

Tuvimos la ocasión de hablar un rato con él sobre su actual ocupación y sobre algunos pasajes de su dilatada trayectoria…

 

Modesto Gallego : Buenas tardes, Arturo. ¿Cómo estás?

Arturo Fernández : Muy bien, muy buenas tardes. Para mí es un placer estar aquí entrevistado por ti.

M.G. : En la presentación he comentado que eres el galán de los escenarios, por excelencia, en nuestro país. Y es que no sale otro que te quite ese título, Arturo…

A.F. : Bueno, agradezco esto pero lo de galán debe ser porque soy simpático pero muchas veces también me lo dicen por las comedias que interpreto pero mis personajes siempre fueron perdedores… Conquistadores sí pero al final siempre pierden. Pero me agrada que aún me consideren un galán.

M.G. : Has cambiado el smoking por el alzacuellos y te sienta igual de bien. ¿Cuál es el secreto para que a uno le quede todo tan divinamente?

A.F. : Primero ir a un sastre, el clériman tiene que ser a medida porque es un sacerdote presumido y le gusta vestir bien.

M.G. : Estas semanas te tenemos por Barcelona, como decía, y es que interpretas, diriges y produces la obra “Enfrentados”. A tus 87 años y con más trabajo que nunca. Eso es que estás en plena forma (física y mental) por fortuna para ti y para nosotros que podemos disfrutarte.

A.F. : Los años no tienen nada que ver para dirigir e interpretar pero si puedo vanagloriarme de que traigo la mejor obra de teatro que se haya podido ver en los últimos 30 años. Una de las comedias más importantes que han caído en mis manos, quizá la mejor. Es una historia importante sobre la iglesia. Es la historia de un seminarista que quiere cambiar la iglesia, que las mujeres sean sacerdotes, que los curas se casen, que los homosexuales sean admitidos en la iglesia y se puedan casar. Eso es lo que trae el seminarista ante un párroco que tiene la mejor parroquia de la ciudad. Aquí en Barcelona sería la sagrada familia. Es un tanto burgués que no quiere problemas y se enfrenta a un seminarista en esta gran obra de teatro avalada por el premio Molière y la crítica de Nueva York a la mejor comedia hasta entonces. Te puedes reír mucho pero también te pueden caer un par de lágrimas. Nadie sabe como es la soledad de los sacerdotes y eso queda plasmado en esta comedia donde los sentimientos florecen, y los silencios, y cuenta un poco sus vidas y como se enfrenta en diferencia de edad un seminarista a un párroco. El final es verdaderamente sorprendente porque es una obra donde cada diez minutos hay una gran sorpresa. La iglesia está cambiando, el Papa Francisco se está encargando paulatinamente de cambiar el momento actual. Todo está cambiando y la iglesia tiene su colesterol un poco alto y hay que subsanar muchas cosas. Y eso queda reflejado en “Enfrentados”. Es una comedia con respeto a la iglesia, yo soy católico. Tiene, además, una gran puesta en escena y es que nada más levantarse el telón ves una iglesia con el púlpito y el murmullo de la gente ya dice que espera algo.

M.G.: Hay que decir que cuando se conocen ambos personajes hay bastante hostilidad pero el respeto mutuo se va afianzando conforme avanza la obra. Lo que deja claro es que nos vais a hacer pensar mucho en ambas posturas sin menospreciar ninguna.

A.F. : Si, es una obra que hace pensar, qué duda cabe. Existe la polémica pero una polémica bien. Hay respeto hacia el tema. Quien más habla de la comedia, quien le dá más publicidad es el público. Cuando el público sale de verla es el primero en llamar a sus amistades y decirle “No te la pierdas”.

M.G. : Está hecha con mucho respeto, nos has dicho que tú eres católico pero.. ¿Cerca de qué bando estarías en la vida real? Más cerca de tu personaje o del seminarista…

A.F. : ¡Ah! Ese el problema que se suscita en esta comedia. El espectador es el feligrés que viene a escuchar misa en la obra de teatro y se hacen esa pregunta. ¿Quién gana en este debate de “Enfrentados”? Es un final tan sorprendente que a la gente le da que pensar.

M.G. : La Iglesia está cambiando, eso está claro, y no sé hasta qué punto el Papa Francisco ha sido el culpable del exitazo de la obra en nuestro país ya que el debate está en la calle. Sé que tenías los derechos de esta obra desde hace mucho tiempo y la llegada del Papa Francisco supuso el punto de inflexión para que decidieras que ahora era el momento.

A.F. : Tienes razón. Hace como quince años que tengo los derechos y no veía el momento de hacerla y ahora lo es, por las palabras del Papa Francisco (que existen también en la obra) y porque se habla del papa y creo que era el momento justo de poner arriba de un escenario esta comedia.

M.G. : El diálogo es muy inteligente en esta obra y creo que estás muy contento con ella y con razón. Siempre se dice que lo último que se hace es lo mejor y en este caso creo que no es una frase hecha.

A.F. : Sí, es verdad. Siempre digo que la última comedia es la mejor para mí porque creo en ella y creo que esto es lo mejor que me ha caído en mis manos hace mucho tiempo. Después de este gran éxito encontrar otro éxito no es fácil y sobre todo yo que todo lo que soy, todo, nada o mucho, se lo debo al público y entonces quiero que cada espectáculo sea mejor que el anterior.

M.G. : El Padre José María compagina sus tareas con un programa de televisión semanal en el que se debaten los temas de actualidad de la Iglesia y ya se sabe del poder de la televisión. Tanto que 22 años después la gente te recuerda por aquel papel de Gonzalo Miralles en “Truhanes”, junto al inolvidable Paco Rabal, en el papel de Ginés Giménez. ¿Qué recuerdos tienes de aquella etapa inolvidable? ¿Y del genial Paco Rabal?

A.F. : Hicimos la serie, que fueron 26 capítulos de “Truhanes”,  pero antes se hizo la película, que marcó una época en el cine español. Fue una de las mejores películas que se hicieron en la cinematografía. Con Paco siempre he tenido una entrañable amistad aunque nunca nos veíamos pero siempre nos quisimos mucho. Para mí, el intervenir en la película y sobretodo en la serie fueron seis meses donde todos los días fueron tan bellos y tan grata fue su compañía… Que duda cabe que lo recuerdo y siempre lo recordaré.

M.G. : Más cercano en el tiempo, justo ahora en septiembre se cumplían 20 años de su inicio, tenemos “La casa de los líos”. Otro de esos papeles que aún hoy el público te recuerda continuamente, el de Arturo Valdés. Otro de esos papeles agradecidos, ¿no?

A.F. : Si, ha sido un papel verdaderamente entrañable donde todos los chicos jóvenes de 8 a 12 años querían haber tenido un tío como él. Era un personaje muy apreciado y muy querido por el público y sobre todo por los jóvenes porque este personaje era un autentico disparate pero muy noble, muy de verdad. Existen muy pocos personajes en la interpretación como ha sido Arturo Valdés. Son personajes que no son fácil de encontrar.

M.G. : Lo de chatina te va a acompañar toda la vida, Arturo. Lo pusiste de moda y no dejan de recordártelo cada día, seguro.

A.F. : Sí, es un diminutivo que se utilizaba bastante en mi tierra, en Asturias cuando yo era un crío y bueno, un día en “La casa de los líos” me dio por decir lo de “chatina” y ahí quedo la cosa, que me enorgullece muchísimo. Cuando voy por la calle me saludan con “el chatín ya está aquí” y eso me gusta.

M.G. : Si te pido que me digas tres papeles muy importantes en tu carrera… Uno de TV, otro de cine y otro de teatro, ¿Te lo pongo difícil?

A.F. : No, son tres cosas distintas, ¿no? Pero yo soy un actor netamente de teatro. Puedo decir que desde que existe el teatro en España la compañía que más tiempo ha estado encima de un escenario ha sido la mía, ninguna otra ha durado tanto y espero que siga durando. Eso me llena de orgullo. ¿La televisión? Cuando encuentras una serie tan comercial como la casa de los líos te da una gran popularidad. Te pueden ver cuatro o cinco millones de personas por capítulo y si ese personaje es divertido y gusta al público te haces muy popular. El cine también, en mis tiempos hice sesenta y pico películas de protagonista. Pero cuando hacía cine, que no había televisión, mi meta era darme a conocer por medio de la pantalla para llegar a tener mi propia compañía. Era mi aspiración y eso lo he conseguido.

M.G. : A tus 87 años, con tu propia compañía, la vida resuelta, el cariño de la gente… ¿Qué te queda por hacer en la vida?

A.F. : (Risas) Seguir como estoy.

M.G. : ¿Crees que gracias a interpretar esta obra ya tienes el cielo ganado?

A.F. : No lo sé pero bueno espero quedarme aquí, el cielo que me espere.

M.G. : Cuando dentro de unos años mi hija me pregunte quien era Arturo Fernández, ¿Qué te gustaría que le respondiese? Un gran actor, un galán, una buena persona…

A.F. : Un hombre muy guapo. GuapÍsimo. (Risas)

M.G. :Lo que está claro es que ha sido un honor el compartir este rato de charla. Que no sea la última vez. Todo un placer. Muchas gracias .

A.F. : Gracias a ti, el placer ha sido mío.