De vez en cuando, no necesito una referencia de un blog o una crítica en listas especializadas para visitar a un grupo que desconozco. En estos casos, me acojo a una de la más efectivas formas de promocionar: el boca a boca.

Chaqlala Grupo

Este grupo catalán tienen un pequeño nombre en su tierra, llevan moviéndose y trabajando duro para darse a conocer desde hace dos años. Por ello, han decidido presentarse a la sociedad madrileña en tres conciertos seguidos con el fin de levantar el vuelo en el tan complicado mundo de la música.

La experiencia a nivel individual en bandas paralelas es innegable y, junto con la fácil etiqueta de “fusión”, el grupo ha madurado un sonido con olores claros y directos de la escena bereber.

La multiculturalidad del grupo es notoria, desde el pianista hasta el batería tenemos gente de diferentes descendencias, todos ellos residentes en Cataluña, que han sabido interpretar a nivel musical los instrumentos elegidos para este grupo tan diverso.

En el momento en el que Moe les da la oportunidad de poder realizar el concierto en sus instalaciones, el grupo se sube a ese «escenario-podium» y empieza su exposición. Su disco editado llamado Tidi será el protagonista absoluto de la velada. Tienen una capacidad de formación y ejecución envidiable.

Los primeros temas, que llevan un tempo más atmosférico junto con un ritmo más simbólico, llenan de sonido toda la sala, creando espacios sonoros donde la transportación es inmediata. Las voces de Hakim o Massyl y la buena inclusión de Fran a los teclados generan bienestar entre los asistentes. Esta gran introducción musical llena de vida cada nota que es tocada. Una vez que los analizas, piensas en ellos como verdaderos profesionales y en el futuro apoyo que merecen.

En su segunda máscara, Raul, a la guitarra, junto con Karim a la percusión, darán el punto de ritmo e himno que las creaciones de Chaqlala se merecen. Nos vemos en ese embrollo fusionario que tanto gusta decir a la prensa especializada pero que, en el fondo, es simplemente una investigación sonora o una combinación de diferentes sabores que llegan a ser dulces o salados. El cuerpo se deja llevar por la gran ecualización, moviéndose ante tanta energía bereber. Los punteos, que Raul realiza, tienen olores fuertes a blues, rock añejo y 70´. Gracias a él y al batería Victor, ponemos a occidente en su música, que tiene ese grado de mimetismo con el mundo.

Chaqlala Moe

Una vez conocido, el grupo combina, brillantemente, temas nuevos con los del disco, llegando a dar un concierto con un ritmo que te atrapa desde el principio. Las subidas y bajadas de la música están bastante bien sintetizadas con el tiempo que tienen para exponer y darse a conocer.

Desde ese momento, la fiesta entra de lleno en los asistentes, todos disfrutamos con los temas más conocidos de su disco. La catarsis que crean algunos instrumentistas son de quitarse el sombrero; su tiempo, no muy limitado, se hace tan pequeño que cuando su momento termina, todos nos sentimos insatisfechos, podían haber tocado diez más que el público hubiera pedido otras diez.

Esperemos que Siroco se porte igual de bien y ese boca a boca merecido entre de lleno en el grupo. Yo, por lo menos, os recomiendo ir a verlos.