En España, el manga es el tipo de cómic más popular entre los jóvenes. Seguramente este éxito se debe a la emisión de series anime para televisión. Primero Heidi y Marco y, un par de años después, Mazinger Z aparecieron a finales de los años setenta y, debido a la escasez de la oferta televisiva de la época, la emisión de estas series tenía una gran repercusión, razón por la que son consideradas el comienzo de la cultura del manga en España.

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En los años ochenta, aparecieron otras series que causaron igualmente un gran impacto como La Batalla de los Planetas o Candy Candy, y se podían encontrar los tomos del manga editados aquí. Sin embargo, en cuestión de cómics y dibujos animados los años ochenta fueron de dominio norteamericano hasta la llegada de los años noventa, cuando se instaura la revolución manga.

Los años noventa fueron los del boom del manga. Llegó a través de la televisión, pues se dio la casualidad de que coincidieron al mismo tiempo tres series de las más aclamadas a nivel mundial. Por un lado, TVE emitía los fines de semana Los Caballeros del Zodiaco (Saint Seiya en el original); por otro, Tele5 sorprendía con Campeones (también conocida como Óliver y Benji, Captain Tsubasa en el original) y, por último, algunos canales autonómicos, entre ellos TV3 en Cataluña, marcaban a una generación con Dragon Ball. Estas tres series, todas ellas grandes éxitos, marcaron un punto de inflexión, siendo para muchos el verdadero origen del fenómeno manga en España.

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Lógicamente, este éxito llevó a que rápidamente todas las editoriales que publicaban cómic se dispusieran a satisfacer la enorme demanda que se estaba generando. Pero este crecimiento desmedido llevó a que una gran parte del público se saturara y cansara, y pronto comenzaron a cerrarse series por falta de ventas. Además, este éxito también generó una cierta polémica al encontrarse determinados colectivos que consideraban que todo esto del «manga» no era exactamente lo que querían para sus hijos, y el manga no tardó en ganarse la mala fama de ser todo sexo y violencia. Fueron estos los dos motivos principales que causaron un fuerte retroceso.

Aun así, con la llegada de las plataformas digitales de televisión cambió el panorama, pues las múltiples opciones que tenían que ofrecer los muchos canales facilitó el retorno del anime, y animó (nunca mejor dicho) a canales nacionales a volver a ofrecer series. Aparte, las editoriales, que a pesar de la crisis no habían dejado de publicar manga del todo, aprendieron de los errores cometidos y empezaron a seleccionar títulos y a mejorar las ediciones. Hoy en día, las editoriales más importantes en este campo son EDT, Norma, Ivrea y Planeta DeAgostini. También aparecieron nuevas distribuidoras dirigidas por aficionados reconvertidos a profesionales y las revistas del sector evolucionaron para llegar a todas partes y ofrecer al público lo que pedía.

En los últimos tiempos todo esto ha propiciado que se haya llegado a números históricos en el mundo del cómic en España, como es que el número de ediciones de manga superasen el de series norteamericanas, o que eventos relacionados con el manga batan records de asistencia año tras año, como es el caso del pasado Salón del Manga de Barcelona que reunió a 112.000 personas.

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Pero debido al alto precio de los tomos, la gran afición que hay por el manga y el auge de las nuevas tecnologías, surge un movimiento por Internet de aficionados que se dedican a traducir cada semana el capítulo de su serie favorita y compartirlo con la gente. Hoy en día, las series más traducidas son Naruto y One Piece, consideradas las herederas de Dragon Ball. Pero estos aficionados no sólo se dedican a traducir el manga, sino que desde hace unos años han surgido los Fansub, grupos que se dedican a subtitular series de televisión, incluyendo el anime, que consiguen resultados casi profesionales. Y es alrededor de estos Fansub y de los traductores de manga que se han formado grandes comunidades, páginas web y foros que han aumentado exponencialmente el número de aficionados.