La vida de Miguel Vidal (Consell, 1942) es la historia de un niño que soñaba con conocer a Jesse Owens mientras vigilaba una piara de cerdos en un pequeño pueblo de Mallorca de apenas ochocientos habitantes. Fue redactor del Diario AS durante treinta y un años en los que entrevistó a los deportistas más importantes de la época. Estas vivencias las escribió en El reportero del Olimpo (Editorial Foc, 2012).

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¿Cómo nace la vocación de periodista deportivo en un pueblo de Mallorca? ¿Algún medio o periodista de la época le inspiró a hacerlo?

En mi caso la vocación de periodista es algo insólito: no había precedentes ni en mi familia ni en mi entorno, nací en un pueblo agrícola de apenas 800 habitantes en la época. La afición por el periodismo me vino de leer una revista llamada La Tarde mientras vigilaba una piara de cerdos en la finca agrícola de la cuál mis padres eran aparceros.

En el libro la presencia del deportista está por encima de la del deporte, algo que hoy en día no es tan habitual ¿Cómo debe ser el periodista deportivo?

El periodista ideal, sea deportivo o no, es el que hace de la independencia de criterio, la honestidad personal y la objetividad profesional su razón de ser. En mi caso particular añadía una gran pasión por el humanismo en el deporte. Cuando guardaba cerdos y leía en La Tarde que existía un tal Jesse Owens yo enseguida lo idealizaba. Por eso cuando fui a su casa de Phoenix y me lo encontré en la “chaise longue” desahuciado por los médicos no pude evitar emocionarme y llorar. Y cuando releo la entrevista que le hice me pasa lo mismo que cuando releo la que le hice a Garrincha en su chabola de Bangú, barriada de Río de Janeiro: lloro de emoción por el ídolo de mis sueños de niño.

Usted se dedicó a viajar por todo el mundo en una época en que la Guerra Fría hacía que todos sospecharan de todos y, además, la situación política de España estaba en cambio constante. ¿Qué suponía viajar? ¿Cómo le recibían en el extranjero?

Cuando tenía que aparecer el Diario AS nos planteamos que tipo de periodismo queríamos hacer para competir con MARCA, que entonces dominaba ampliamente el mercado. Yo propuse hacer reportajes en el extranjero y así fue. Me especialicé en series. Al mes de estar el periódico en la calle apareció mi primera serie, “Miguel Vidal, un reportero de AS por Europa”. Y a partir de ahí muchísimas series, algunas de ellas como “Los Viejos Dioses Olímpicos” en 1980 y “Finalistas de Leyenda” en 1982 fueron adquiridas al Diario AS por la Agencia EFE, que las distribuyó dentro de los servicios especiales por los periódicos de los cinco continentes. Naturalmente estas entrevistas me hicieron viajar por todo el mundo y no una, sino varias veces, incluida China en 1979 recién fallecido Mao, pero yo no me fijaba ni en las dificultades ni en los problemas: era feliz con mi trabajo. Recuerdo que una tarde entrevisté en su destartalada casa de madera de las afueras de Giddings (Texas) a Jim Hines y a la mañana siguiente estaba en casa de Jesse Owens en Phoenix (Arizona). Si me hubiera tocado el Gordo de Navidad no me habría hecho más feliz. Profesionalmente desbordaba felicidad.

A lo largo de su carrera se dedicó a todas las disciplinas: fútbol, boxeo, gimnasia, natación, atletismo…  ¿cuál es la que sentía más cercana?

En el periódico simultaneaba mi función de reportero, que era lo que me apasionaba de verdad, con la de cronista de fútbol. En este sentido fui como enviado especial a seis campeonatos del mundo de fútbol: Alemania 1974, Argentina 1978, España 1982, México 1986, Italia 1990 y Estados Unidos 1994.

Entrevistó a las figuras más relevantes del momento, algunas en activo y otras ya retiradas. ¿Cuál fue el personaje más esquivo?

Mi mayor riqueza como reportero es que en los más de treinta años que pertenecí al Diario AS pude entrevistar a la inmensa mayoría de figuras del deporte, tanto a nivel nacional como mundial. Sólo un apunte: con la serie “Los Viejos Dioses Olímpicos”, publicada antes de las Olimpiadas de Moscú 1980, Los Ángeles 1984 y Seúl 1988 entrevisté en sus casas a 76 campeones olímpicos. Con la serie “Finalistas de Leyenda” a 32 futbolistas que habían sido campeones del mundo, también en sus casas, y con la serie “Los Emperadores del Gol” entrevisté a todos y cada uno de los máximos goleadores de Primera División del fútbol español desde Bienzobas (1928-29) a Mario Alberto Kempes (1977-78). ¿El personaje más esquivo?. El boxeador Joe Frazier, que me echó de su gimnasio de Filadelfia con cajas destempladas.

¿Cuál fue el personaje más entrañable y al que le gustaría volver a entrevistar?

Para mí, por su situación personal, por su aureola de futbolista, por la precariedad de su existencia, por su inocencia pueblerina, “Mané” Garrincha. La entrevista que le hice sentados encima de una pequeña pared, porque no había quién entrara en su chabola por el desorden existente, el Diario AS la publicó por lo menos tres veces. De hecho cuando se suicidó escribí un artículo desde el corazón titulado “Vuela en Paz, Mané”. Es el único artículo que guardo enmarcado en mi estudio.

 ¿A quién le gustaría entrevistar hoy en día?

Daría carpetazo feliz a mi carrera de reportero entrevistando a Leo Messi. Por una razón: entrevisté a los mejores del Siglo XX (Pelé, Maradona, Di Stéfano y Cruyff) y no me quiero morir sin entrevistar al que considero el mejor en lo que llevamos de Siglo XXI. Aunque no creáis, mi ambición de reportero también abarca a Xavi Hernández y Andrés Iniesta, dos colosos irrepetibles del fútbol español. Claro que ahora no es como en mi época, que las figuras eran más asequibles.

En el libro explica que sus inicios fueron muy difíciles pero su final fue feliz y exitoso. ¿Cuál cree que fue la clave, qué consejo daría a alguien que tiene un sueño que cree inalcanzable?

Yo llegué a Madrid con una mano delante y otra detrás. Dormía sobre un banco de madera en la Casa de Campo y la primera vez que comí caliente fue gracias a una limosna que me dio José María García, entonces reportero del diario Pueblo. No me conformé con mi suerte, había llegado a Madrid persiguiendo el sueño de ser periodista y logré introducirme de auxiliar de redacción en el Diario Informaciones, donde coincidí con el que meses después sería también mi redactor jefe en el Diario AS, Manuel Sarmiento Birba, quién, junto con Rafael Gómez Redondo “Rienzi”, fueron personajes importantes en mi vida y en mi futuro como periodista. Aunque lo verdaderamente importante fue el Diario AS como plataforma de lanzamiento: era un diario que nacía y con él nacimos muchos periodistas jóvenes que teníamos ambición y ganas de comernos el mundo. Perseguíamos sueños y llegamos a alcanzar el más importante de los sueños: sentirse realizado profesionalmente.       

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Una de las primeras hazañas de Miguel Vidal también se torno un libro cuando realizo, junto al pintor Gustavo Peñalver, la vuelta a Mallorca a lomos de un camello. Fue una aventura de juventud, igual que su libro, autoeditado en los setenta y que se reeditó en digital, Mallorca a paso de camello (Ed. Foc 2013), y del que también se hizo documental de la mano del director Toni Bestard Una vuelta a Mallorca en Camello.

Del último libro que ha publicado con Foc, Mallorca a paso de camello, se ha hecho un documental. Visto en perspectiva ¿cómo ve esa aventura?

La Vuelta a Mallorca en Camello fue una aventura para darnos a conocer el pintor Gustavo Peñalver y yo. Era el año 1964 y escribimos un libro titulado “Mallorca a paso de camello” que salió en 1965 y se agotó al poco de salir. Ahora, gracias a Editorial Foc, el libro se ha reeditado en digital. Aventura que ahora también gracias al cineasta Toni Bestard se ha convertido en un Documental que navega por YouTube y nos ha devuelto, tantos años después, al primer plano, en Mallorca por lo menos.