Traducción: Juan de Sola

Era una broma es un texto singular. Personajes muy diversos se mezclan y remezclan en una trama donde cabe todo: un intento de asesinato, el robo de una obra de arte, espionaje, adulterio… Josipovici no se deja nada.

Ante el lector desfilan una serie de personajes de los que todo o nada sabemos, gracias a unos diálogos que ocupan la mayor parte del texto. El barón y la mujer de este, Elspeth y Alphonse, y el investigador privado que ambos contratan para espiarse mutuamente forman el trío principal. Y otros más que completan el mosaico que Josipovici quiere mostrar al lector: Natasha/Isabelle; Lino y su hija Rosie; Charlie el videoartista y mejor negociante aunque todo sea por amor… ¿en serio?

Lo que queda muy claro es que aquí, cada uno va a lo suyo y todos parece que buscan lo mismo aunque para llegar al objetivo las tretas sean muy diversas. Y es que el dinero es un auténtico caramelo, lo que habrá que ver es al final de la partida quién se lo lleva a la boca porque candidatos no faltan. Y si para ganarlo hay que robar un cuadro, filmar un delito, matar a alguien o acostarse con alguien… pues ¡sálvese quien pueda!

Todo el texto no es sino un auténtico juego donde no dejamos de abrir puertas y detrás de cada una de ellas encontramos una sorpresa inesperada. Y Josipovici ha estado jugando todo el tiempo con nosotros mientras, por supuesto, nosotros nos dejábamos. Porque jugar es divertido. En serio, como diría el expayaso Alphonse.

Gabriel Josipovici (Niza, 1940) es uno de los escritores ingleses actuales de mayor prestigio. Ha publicado más de una docena de novelas, varias obras de teatro y diversos ensayos. Asimismo, colabora en el Times Literary Suplement.

Rayo Verde publica este texto haciendo gala, una vez más, de su voluntad de dar a conocer al lector un panorama literario de autores que todavía resultan desconocidos para el gran público, a pesar de su talento.