Bárbara Fiore Editora

Hadabruja cuenta la historia de Rosamaría, un hada que vive con su madre dentro de un castillo sobre una nube. Sin embargo, el mundo idílico de las hadas no parece gustar a la pequeña Rosamaría, que lo encuentra de lo más aburrido. Ella preferiría ser una bruja y, para disgusto de su madre, se marcha al Bosque de las Brujas para poner en práctica su aventura.

Tal y como comprueba Rosamaría, las brujas no son en absoluto criaturas malvadas y, entre ellas, la pequeña hada se siente como pez en el agua. Rosamaría patinará, aprenderá a volar sobre una escoba y se sentirá como una más, a pesar de que su madre insista en que ese no es lugar para un hada y mucho menos de noche.

Pero el amor de una madre hacia su hija es más fuerte que el orgullo y, finalmente, la madre de Rosamaría tendrá que aceptar que su hija es feliz llevando la vida de una auténtica bruja. Porque no podemos cambiar a las personas que queremos, sobre todo si de ello depende su felicidad. Así que un pacto es siempre la mejor solución y se puede ser un poco de una cosa y un poco de otra, porque nada es blanco o negro. Por eso Rosamaría es un hababruja.

Las ilustraciones a cargo de Carll Cneut reflejan perfectamente el contraste entre ambos mundos, el de las brujas y el de las hadas. Los tonos pastel, la variedad de rosas, rojos y granates ocupan los espacios del universo de las hadas, donde los gestos son contenidos y las posturas estudiadas. Negros, grises, ocres y marrones pueblan la realidad de las brujas, exageradas en los gestos y las formas, con unas narices alargadas como los palos de sus escobas.
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Brigitte Minne (Bélgica, 1962) es licenciada en Literatura y autora de numerosos libros infantiles y juveniles, así como productora de programas para la televisión.

Carll Cneut (Bélgica,1969) estudió diseño gráfico. Tras finalizar sus estudios empezó a trabajar en el mundo de la publicidad hasta que debuta en 1996 como ilustrador. Ha recibido diversos premios nacionales e internacionales, entre ellos la Mención de honor a la Feria del libro de Bologna en 2001.

Personajes rotundos pero no exentos de ternura ilustran una historia sencilla pero con un mensaje muy interesante: podemos ser felices únicamente siendo nosotros mismos, sin tener por qué ajustarnos a lo establecido y pensado para nosotros. Y sobre todo, podemos ser lo que queramos o al menos debemos intentarlo, porque las personas que nos quieren aceptarán que elijamos qué queremos ser, a pesar de que ello suponga un pequeño revés. Un texto que nos habla de respeto, tolerancia y elección personal.