La tercera adaptación al cine de los bestsellers de Dan Brown llega a las pantallas con la esperanza de devolvernos la magia de la primera entrega.

No hace falta ver las dos secuelas anteriores para poder seguir la trama, aunque quizás el conocer lo sucedido nos sirva para poder tener más conocimiento del protagonista. Aún así, no es un factor clave para la trama. Nos basta con saber que el profesor Robert Langdon (Tom Hanks) es un experto y profesor de Simbología de Harvard (capaz de fechar hitos históricos diversos y saber los chascarrillos y mensajes ocultos del mundillo). Y, ¿de qué trata Infierno? De una gincana imposible para cualquier persona, pero  ideal para el profesor Langdon. En fin, una carrera a contrarreloj que se acelera de manera muy artificial hacia el final del film.

Esta vez, el misterio y los puzles giran entorno a la figura de Dante, y un “villano” que ha montado una trama para poder desatar una enfermedad mortal. El argumento en sí no es complicado, pero tal como se cuenta la película, así lo parece.

La trama juega con pequeñas tretas para poder alargar el film, como una muy oportuna amnesia provocada por un grupo misterioso que juega a dos bandas para poder usar las habilidades del profesor. Este truquito nos hace correr de un sitio hacia otro, y como en todas las películas de esta saga, nadie es quien aparenta ser, los malos no son tan malos y lo buenos no son tan buenos.

A mi parecer, la película falla en aspectos como el “tempo”, ya que la trama nos hace recorrer Florencia y Venecia (Italia) para terminar en Estambul (Turquía), todo en un plazo de 24 horas. Y, reconozcámoslo, Tom Hanks no está en tan buena forma como para pegarse esas carreras.

Otra parte floja es la trama en sí misma, ya que no se entiende la necesidad de hacer que haya un segundo “villano” al mando para dar órdenes, sobretodo cuando llegado el momento y resulta que todo estaba dispuesto para que ocurriera sí o sí sin intervención de nadie.

La banda sonora no destaca y cumple con su función de acompañar. En cambio la fotografía se aprovecha muy bien de las localizaciones y sabe jugar con los escenarios naturales de las ciudades que aparecen.

En lo que se refiere a la actuación, a mi parecer es floja en conjunto:

Tom Hanks (Robert Langdon): no creo que haya puesto un gran esfuerzo en este papel. Se le ve vacío y no transmite mucho. Ciertamente, parece estar pensando en otras cosas toda la película.

Felicity Jones (Sienna Brooks): poco creíble. Quizás sean las películas de esta franquicia, pero ya sospechas de ella, y no llegas a empatizar en ningún momento con su interpretación.

Ben Foster (Bertrand Zorbrist) quien ofrece el enigma y la amenaza, poca interacción y un bonito monólogo al principio aunque poco lucido.

Omar Sy (Christophe Bruder): personaje plano que hace un giro muy predecible en su rol a mitad de película.

Irrfan Khan (Harry Sims): otro personaje totalmente plano y tedioso, con una actuación rozando lo justo, y demasiado encasillado en clichés.

Sidse Babett Knudsen (Dra. Elizabeth Sinskey), hace de amor platónico. La película se encarga de dejárnoslo claro, pero durante demasiado rato.

En definitiva, creo que no es necesario ver esta película a no ser que seas muy fan de estas aventuras comerciales o de las novelas de Dan Brown.