Aprovechando que esta semana nuestro compañero Abel ha reseñado el primer disco de ORBS, que lleva por título Asleep next to science, y que Laura nos ha hablado de cine, disciplina que no habría sido posible sin la tecnología necesaria, querría hacer una defensa de la ciencia y la técnica como fuente de cultura y parte de la misma.

Son muchos los casos en que disciplinas artísticas y ciencia se han cruzado. Por ejemplo, bajo la denominación de ciencia ficción, principalmente en literatura (Julio Verne, H.G. Wells) y cine (Metrópolis, Matrix). En música (Marilyn Manson, Rammstein) y teatro (La fura dels Baus), muchos grupos se han caracterizado por adoptar estéticas de inspiración tecno-industrial. La moda también ha bebido de estas fuentes, generando movimientos de corte retrofuturista como el steampunk y el dieselpunk,  este último relacionado a su vez con el Art Déco, inspirado en elementos como la aviación moderna, la iluminación eléctrica o la radio, y muy presente en arquitectura (¿disciplina técnica o artística?).

Vemos que la ciencia ha calado en todos los ámbitos culturales dando lugar a géneros artísticos, y sin embargo a algunas personas les sorprendería que se acepte que la ciencia sea producción cultural por sí misma, así que vayamos por partes. Si nos remontamos a los albores de la civilización, nadie podrá negar que los textos de Aristóteles o Avicena tenían un objetivo científico, y sin embargo, son pilares de la cultura europea y arábiga respectivamente. Acepto de antemano la objeción que algunos harán ante la escasa diferenciación de disciplinas en aquellos tiempos. Demos un salto, pues, al Renacimiento. Si tenemos que separar técnica y arte, ¿dónde situamos a Da Vinci (pintor, ingeniero, anatomista, poeta,…)? Ok, ok, ya sabemos que el humanismo en sus orígenes no era un movimiento apasionado de las leyes matemáticas y asociaba la naturaleza a la creación espiritual. Podríamos aceptar que Leonardo era un rara avis. Pongamos el foco un poco más al norte, en la Inglaterra del mismo siglo. ¿Qué me decís de Francis Bacon, padre del empirismo, y cuyas obras eran de una calidad literaria tal que se le ha llegado a atribuir la autoría de las obras de Shakespeare? Y en Francia, ¿no es el Discurso del método de Descartes una gran obra científica y una agradable lectura? Ya en el siglo XX, alguien puede decir si los hermanos Lumière eran artistas o científicos? ¿E Isaac Asimov?

Creo que ya deben ser pocos los escépticos, pero si a alguien le queda alguna duda, puede comprarse la revista Science de este mes y el libro de Jorge Javier Vázquez (preferiblemente en e-book, cultura digital) y comparar. Feliz lectura.