Traducción: Gonzalo Gómez Montoro y Bienvenida Sánchez Sánchez

La dulce es el relato en primera persona de la historia de un matrimonio tan breve como complejo.

Junto al cadáver de su joven esposa, el marido trata de explicarse el porqué de lo sucedido. Durante el monólogo que tiene lugar en la casa, donde ha ocurrido la desgracia, repasa no solo los acontecimientos desde el primer encuentro con su futura mujer, sino aquellas vivencias personales propias que han marcado su existencia, forjando su modo de ser.

Asistimos pues al soliloquio de un hombre que va reconstruyendo una historia de amor, si es que podemos llamarla así, donde el silencio entre los dos cónyuges marca los tiempos y establece las distancias. Dos personajes que sufren, cada cual a su modo, que no se encuentran, que no se comunican. Las palabras justas y, sobre todo, las miradas constituyen la pauta en su convivencia.

La joven esposa y el marido propietario de una casa de empeños pasan los días instalados en una infelicidad a la que “la dulce” buscará alternativas fuera del agobiante ambiente doméstico. Sin embargo, un hecho provocará un brusco giro en su relación, obligándolos a poner en voz alta sus sentimientos o, al menos, al narrador de la historia. Pero las palabras han llegado demasiado tarde y la tragedia resulta inevitable. La dulce nos habla de la incomunicación, del azar, del silencio, temas presentes en otras obras de Dostoievski, tal y como se profundiza en el postfacio que acompaña esta edición. La dulce es también un un texto que profundiza en las pasiones humanas, intentando arrojar luz a través de los recuerdos y las palabras del hombre que se enfrenta al suicidio de su esposa.

Funambulista es la responsable de que podamos disfrutar de esta novela corta del autor ruso. El propio autor explica en la nota que precede al relato su planteamineto y argumento. Al lector corresponde disfrutar de esta pieza que explora los sentimientos de un hombre ante la tragedia. Dostoievski (1821-1881) es el autor de obras tan conocidas y fundamentales de literatura universal como El jugador o Crimen y castigo. Esta pequeña joya literaria fue escrita y publicada en 1876 en el diario donde aparecían los artículos del escritor.