Traducción: Yoko Ogihara y Fernando Cordobés

Los cuatro relatos que forman parte de este volumen no pueden dejar indiferente a nadie. Ishihara nos muestra una juventud despiadada y egoísta, carente de los valores de sus padres y abuelos. Pero una juventud que también se encuentra perdida y que busca en las acciones más extremas la felicidad o, al menos, una diversión momentánea.

“La estación del sol” narra la compleja historia de amor entre Tatsuya, un joven boxeador, y Eiko. Una relación cargada de violencia y egoísmo por parte de Tatsuya que juega a su antojo con la chica, hasta que el destino provoca un desenlace inesperado para ambos.

Los fallidos intentos de suicido de Miyashita generan entre sus compañeros de instituto una expectación alejada de toda piedad o sentimiento de tristeza. “La clase gris” constituye un retrato de grupo en el que vemos cómo este casi muestra desprecio por la vida ajena o, cuanto menos, una actitud que roza la indiferencia. Yoshihisa tratará de entender las razones que empujan a su amigo a intentar acabar con su vida, mientras él y su novia deciden precisamente sobre la vida del hijo que esperan.

En los relatos de Ishihara las relaciones entre los jóvenes están marcadas por la violencia que ejercen unos sobre otros. Una violencia que se extiende a las relaciones de pareja, donde poco o nada tienen que decir ellas. Tratadas como meros trofeos, victorias sexuales de las que jactarse, se someten antes o después a los deseos de sus compañeros. Las vidas al límite de estos protagonistas que actúan como si no tuvieran que dar explicaciones a nadie, ni siquiera a ellos mismos, muestran una juventud de posguerra que ha decidido apartarse radicalmente de los valores tradicionales de las sociedad en la que viven.

«Probablemente, cuando aquellos jóvenes empezasen con sus carreras de comerciantes, de hombres de negocios, nada modificaría aquella moral adquirida durante sus juegos de juventud. Incluso de adultos, seguirían comportándose como jóvenes animales, impulsivos, amorales, y todo lo que en una sociedad normal era considerado delito, vicio, para ellos no sería más que complicidad, acuerdo tácito e inmediato entre los miembros de su generación.»

La venganza y los límites que podemos cruzar para llevar a cabo nuestros objetivos están presentes tanto en “La cámara de torturas” como en “El chico y el barco”, los otros dos relatos que completan el libro. ¿Hasta dónde se puede llegar por vengar a un amigo o por cumplir un sueño? Ni el protagonista del primer relato acepta que su amigo haya dejado de ser su compañero de correrías ni el joven grumete de “El chico y el barco” es capaz de calibrar su deseo de venganza. Imposible imaginar un feliz desenlace.

Shintaro Ishihara (Kōbe, 1932) ha escrito anime y novelas, ha dirigido una compañía de teatro y ha trabajado como reportero de guerra en Vietnam. Desde 1999 hasta 2012 ha sido gobernador de la provincia de Tokio, pero su carrera política ha estado plagada de controversia en todo momento. En 1955 La estación del sol recibió el Premio Akutagawa, el reconocimiento literario más importante del país. La obra se adaptó al cine al año siguiente.

Gracias a Gallo Nero podemos acercarnos a este autor del que, hasta el momento, no se había publicado nada en nuestro país. Un auténtico descubrimiento.