Que hay niños que comen fatal y que eso supone una auténtica tortura para sus padres no es nada nuevo. Pero hay padres y padres. Y el padre de este cuento es muy pero que muy listo. Y es que el ingenio es la mejor de las herramientas cuando ya lo hemos intentado todo antes.

Colar una tarta de babosas como si fuese un suculento manjar no es fácil, desde luego, pero si hay que arriesgar, se arriesga. Porque al pequeño comensal protagonista no se le escapa ni una: «Papá, ¿y por qué no tienen alas tus hadas?». Razón no le falta porque en la tarta no hay ni una sola hada. Ni una. Una mentira piadosa, sí, pero una mentira al fin y al cabo.

Pero hay mentiras y mentiras. No es lo mismo creer ser un dragón que ser en realidad un sapo. Porque una cosa es comerse una tarta de babosas y otra muy diferente darse cuenta de que uno no es lo que pensaba que era. Lo que pasa es que, a veces, una mentira lleva a otra… y, en fin, que un buen sapo padre puede acabar haciendo equilibrismos para no caer al vacío intentando volar.

Es todo un acierto escoger unos animales que no suelen protagonizar los cuentos infantiles, invadidos como estamos por los conejos, los osos, los gatos… que cuentan con una auténtica bibliografía a sus espaldas. Pero los sapos también pueden ser entrañables y lo son. Y un sapo padre con delantal es irresistiblemente gracioso. Resbaladizo, verde, con los ojos saltones pero entrañable. La tarta de hadas es un álbum muy muy divertido, con el que más de un padre se sentirá identificado. Una lectura para todos los públicos que nos hace sonreír.

Kókinos, que ha cumplido veinte años de andadura, publica este álbum, con la calidad y el cuidado detalle que caracterizan todas sus publicaciones. Dentro del catálogo de la editorial encontramos también otro álbum de los mismos autores: La vocecita.

Podemos disfrutar con las creaciones de ambos en: krisdigiacomo.com y michaelescoffier.canalblog.com.