Dimina Khasiala Machanja fue a tirar la basura y se encontró al primer bebé. El segundo le llegó cuando un hombre azorado le pidió que le cuidase unas horas a su hijo y desapareció para siempre. Si es suficientemente pesada la responsabilidad de llevarse la propia vida hacia delante en Occidente, en Kibera, el barrio más miserable de Kenia, la losa debe ser insoportable. Pero Dimina soportó la suya y la de los pequeños y hoy dirige un orfanato con 120 niños en Ngong, a las afueras de Nairobi.

El fotoperiodista David Monfil (1973) muestra hasta el 21 de febrero en The Private Space de Barcelona la historia de Dimina Khasiala, apodada Mama Tunza, “la madre que cuida” en swahili. El trabajo resume el golpe tenaz que Dimina asesta contra la realidad diariamente para crear entre los descosidos una vida digna cuando la dignidad comienza por cubrir las necesidades de higiene y alimentación. Un documental y 25 fotografías del proyecto son el resultado final de 8 meses de trabajo financiado por el propio David y el mecenazgo a través de Verkami.

Kenia, con Tailandia, Vietnam o Camboya, es uno de los países “exportadores” de niños a Cataluña. En este tiempo todo se mide en términos económicos. Las personas se transforman en sujetos económicos, el crecimiento se mide con el PIB en lugar de con el Índice de Desarrollo Humano y los niños sin padres se añaden a un balance contable de alguna empresa de adopciones. Pero alguien se esfuerza en ejemplificar otro mundo más generoso, que es el de Mama Tunza, y en difundirlo, que es David Monfil, porque sólo se cambia con el ejemplo y se avanza con las acciones. Después de una hora en la exposición se puede llegar a la conclusión de que las personas pueden ser todo lo contrario de lo que se espera que sean: competitivas y feroces, egoístas o solitarias.

La cadena de favores, de película

Desde la perspectiva de David Monfil, uno aprecia el alcance de una cadena de favores. Pay it forward es la película con la que el fotógrafo traza un paralelismo. En la presentación lo resume: “Imaginaos un colegio en el que un profesor demanda un trabajo de fin de curso a niños de 10 años. Consiste en pensar algo con lo que mejorar el mundo. Uno se inventa un aparato para que todos tengan acceso al agua. Otro se inventa el aparato contra el hambre. Hay uno más que piensa que él ayudará a tres personas al azar. Su propósito es que esas tres personas ayuden a otras tres. Y así. De esta manera se crea una cadena de favores. Lo que estoy explicando es una película, pero podría ser real”.

Parece tan real que el proyecto de David se ha convertido en parte de esa cadena. “Mi misión es difundir historias para que alguien pueda hacer alguna cosa”, declara, “porque yo no puedo hacer nada, pero quizás hay alguien que sí”. Durante la proyección del documental se da buena cuenta de ello. Desde que Mama Tunza abandona el trabajo de sus últimos 20 años, el de asistenta, para dedicarse a los niños que le han llegado a su pequeña habitación de 10 m2 en Kibera, se ha puesto en marcha una cadena de favores que todavía continúa. A Dimina Khasiala le llegaban padres y madres que a cambio de que cuidaran a sus hijos le daban comida, ropa y hasta dinero en ocasiones. Montó un pequeño orfanato en casa y seguía acogiendo niños. Llegaron a ser 180.

Mama Tunza, Pay it Forward, exposición fotográfica.

David Monfil, en la exposición “Mama Tunza, Pay it Forward”.

Merece la pena comprobar en el documental cómo continúa esa cadena y cómo consigue Mama Tunza salir de Kibera y asentar un orfanato con espacio y paredes de hormigón en Ngong. Hasta allí llega regularmente la donación de agua y leche que realiza Kobo Trust, una empresa turística creada por un español en Kenia. David escribe en su blog las impresiones de su estancia en el orfanato: “Unos niños se entretienen con un balón que parece de los años 50, otro con unos cochecitos hechos de alambre, algunos juegan con los pequeños charcos que ha dejado el cambión de agua y los que encuentran alguna tiza como Vivian dibujan en las escaleras asfaltadas”.

Una historia conmovedora

“Mama Tunza, Pay it Forward” es un proyecto contradictorio para el autor. “Es ilusionante porque me gusta explicar historias en fotografía y vídeo; emocionante porque la historia es conmovedora; y triste porque es lo que es: niños abandonados”. Desde que inició el proyecto hasta que lo presenta David ha cambiado: “aquí vivimos en un mundo en crisis, es verdad, pero allí hay niños de 5 años que viven en la calle. Nuestra realidad es dura, pero allí todavía más. Hasta que no lo ves y lo vives no te das cuenta”. Trato de darme cuenta empeñándome en las imágenes, pero David ha conseguido extraer las sonrisas y los colores de un mundo gris sin asfalto. Se me ha perdido el norte cuando termina el documental porque se me instala la sensación de ser un urbanita que pasa sus ratos de ocio conociendo otros mundos que no le afectan.

“Se te ha quedado cara de tonto”, me dice una voz.

Las emociones a las que se enfrenta el visitante son apenas un roce de lo que sintió el autor de la exposición inmerso en el mundo de Mama Tunza. “Llegué como un profesional y me marché conociendo a 120 personas que han sufrido mucho”. Le vienen a la memoria dos momentos, que el documental ha dejado fijados en la memoria de los asistentes: “recuerdo especialmente cuando Mama Tunza me estaba esperando cuando llegué y también el abrazo con el ‘niño mono’ en la despedida”.

David estuvo fotografiando dos semanas; los siete meses y medio restantes se dedicaron a preparar el viaje, a la postproducción de fotografía, al guión del documental, a la traducción, a los subtítulos, a buscar patrocinadores. Cuando termine la exposición David vuelve a buscar nuevas historias para continuar viviendo con lo que más le gusta, ese fotoperiodismo con tantos profesionales y tan poco espacio en el que publicar. Su condición de eslabón en la cadena de favores se termina aquí, justo donde empieza la tuya como lector. Te hemos pillado.

Datos de interés

  • Lugar: The Private Space Gallery. Carrer Boc de Boronat, 37 (Barcelona).
  • Fechas: hasta el 21 de febrero.
  • Precio: exposición gratuita. Documental: 15€
  • Más información: Página del proyecto