Primavera Sound

Puede que suene a excusa, pero he querido esperar todo este tiempo para publicar mis impresiones sobre el festival. Uno de los motivos principales se debe a la cantidad de papel y letras que han gastado los más de 300 habilitados de prensa que había, los más de 2000 blogueros que debía haber (un poco a ojo) dentro y los más de 10.000 comentarios que se habrán publicado en Facebook y Twitter sobre la fiesta.

Contrastar opiniones, mirar ideas, es algo que me fascina, ya que muchas veces opinamos como si fuera la verdad absoluta, dejando detrás posibles discrepancias con otros puntos de vista.

Una vez hecho mi trabajo de archivo, me gustaría tratar el tema desde tres puntos diferentes.

1- El Festival :

Todos sabemos que Primavera Sound Festival no es una fiesta de batalla, todos sabemos que el nivel económico de los comensales no es bajo. Lo puedes notar por la imposibilidad de hacer raves al lado del recinto, o ver a gente vendiendo camisetas o comida en las puertas.

Te adentras en un auténtico parque de atracciones musical (con noria incluida) en el que puedes, perfectamente, hacer vida allí sin necesidad de abandonar. Los escenarios tienen una separación perfecta que ha ido modelándose a mejor con el paso de los años. Los mil caminos para llegar de un sitio a otro hacen tu vida más fácil y, junto con la forma de los escenarios, puedes crear muchos puntos de encuentro visibles. No sólo eso, la marca que patrocina el festival había creado una aplicación para móviles (¡cómo gastaba la batería!) para poder estar en contacto con tus amigos dentro del recinto.

El festival se depura y estudia las mil maneras de poder absorber más y más gente, han aumentado los espacios de comidas y los dos escenarios principales han crecido en afluencia.

Desde que entras en el recinto, dependiendo del nivel de interés, te pasarás corriendo con el papel en la mano de un escenario a otro con el fin de poder ver la mayor cantidad de artistas del cartel.

2- Público:

Primavera público

Es cierto que por Internet y más precisamente esta década, ha girado en torno a la música más actual. Nos hemos hecho a la idea de que todos los estilos están más que creados y de que lo que ahora está más en boga en nuestra generación es poder degustar los últimos platos de nuestros artistas favoritos o descubrir nuevos discos de grupos emergentes. Influenciados por blogs,  revistas musicales y críticos especializados miramos con lupa los trabajos que diariamente publican los millones de artistas en todo el mundo. Aunque no olvidamos que lo antiguo fue más guay, esperamos encontrar la piedra filosofal en cada nueva iniciativa.

Los organizadores y la política de selección del festival en un 90 % se basan en artistas que hayan editado un disco últimamente, y de ahí que sea considerado uno de los mejores festivales de Europa, dejando atrás al festival de Benicassim que se caracteriza por su falta de personalidad.

Tenemos nuestro estilo propio, aunque con grandes reminiscencias del pasado, pero con un estilo similar que influye a la mayoría del público del Primavera Sound. Los estilos son tan dispares que ni los apodos hipsters o modernos (si Kerouack levantara la cabeza estaría alucinado) pueden llegar a la suela de los zapatos.

Barbas, gafas molonas, bermudas y vestidos oldies imperaban entre las mil y una caracterizaciones que podrías encontrarte.

Lamentablemente, he vivido toda mi vida en grandes ciudades. Por ello, no me fijo demasiado en las “pintas” de cada uno. Personalmente, no me importa nada y sólo noto un estilo cuando lo lleva mucha gente. Lo que más me chocó fue la verdadera situación que vive este país ya que hubo abundante público extranjero. Algo muy común, pero este año el porcentaje era excesivo y a la vez desesperanzador.

3- Música:

Me imagino que llegados a este punto, tenía que valorar cada jornada, cada grupo y cada horario. Algo que otros años he podido recopilar sin problemas pero que este año he preferido obviar. Quiero principalmente destacar mis cinco directos favoritos dentro de los grupos que yo presencié. Es posible que me haya perdido otros que podrían haber dado mil vueltas a los míos e incluso alabar conciertos que han sido defenestrados por otras tantas webs. Al fin y al cabo esto son opiniones que yo, dirigido a usted lector, creo que no debe dejar atrás.

– James Blake (Escenario Primavera, viernes 00:15) :

Dos trabajos a cada cual mejor, el escenario más conflictivo del festival y alguien que recuerda que el trip-hop tuvo mucho sentido. Estos tres factores los absorbe James Blake creando una jugosa propuesta de sonidos maravillosos, densos, lentos y muy sentidos.

Unas luces bien acompasadas presentaron su último álbum al público de Barcelona, donde corrigió algunas distorsiones innecesarias de su anterior concierto. Solapó en menos de 60 minutos todo el disco Overgrown. Ambiente, atmósferas propias de un Sonar dejaron hipnotizados al público. Su voz recorría más de la mitad de la pista, creando nudos en la garganta y emociones poderosas. Se comió al público, tanto o más como nosotros nos lo comimos a él.

– Death Grips (Escenario ATP, jueves 01:10):  

Propuesta muy incómoda, nada fácil y, en ocasiones, pesada. Se presentaba tras la inesperada cancelación del año pasado.

Mientras Phoenix hacía vibrar a sus fans con melodías, el cantante Mc Ride desenfundó su pistola labial y Andy Morin se dedicó a dar insostenibilidad al ritmo. Crearon espacios de verdadero hardcore, sus palabras iban a contrapelo de los sonidos más electrónicos e inestables de sus canciones. El público bailaba, como podía, los ritmos frenéticos que escupían desde la voz hasta la música. Una anarquía bien hecha, tarada y adrenalínica que nos dejó sin respiro. Los que aguantamos allí (muchos de ellos salían espantados) dejamos mil neuronas al servicio de la distorsión. Posiblemente el único concierto en el que la duración fue la adecuada.

My Bloody Valentine (Escenario Heineken, sábado 2:25) :

“Del dicho al hecho hay un trecho” todos sabemos que con este grupo notas, en sus discos, las guitarras pesadas, sin embargo, las voces melódicas consiguen parchearlo, algo que en directo no será así. ¿Y cómo es? Pues son un universo paralelo. Capas y más capas de guitarras que se mueven por el escenario, creando repetición, densidad y fuerza. Los tapones, muy necesarios en este tipo de shows, nos ayudaban a entender tanto ruido solapado.

Parece que la crítica es negativa. Sinceramente, me quité los tapones y lo que pude comprender es que M.B.V es un grupo experto en hacerte vibrar, en meterte su música por los poros y crear viajes programados por ti mismo. Tu pecho rebota, tus pies saltan y te vuelves loco desde el minuto uno hasta el mismo final. En esta batalla salen destrozados tus pies y los baffles.

– Tame Impala (Escenario Heineken Jueves 20:30).

Australia puede estar lejos pero como Iñarritu nos contó en sus películas “todos estamos conectados”. Tame hace música para ellos y para nosotros. Su directo es apoteósico desde el principio, combinan la psicodelia más clásica con elementos muy depurados de la música de los 60.

El jugar a hacer un estilo propio los ha llevado a crear un edificio maravilloso donde puedes encontrarte todos los estilos en cada piso. La voz de Kevin Parker nos mantiene en la carretera que el Impala se mueve.

El último disco hace las maravillas de anfitrión de la gala, el sonido, depurado al máximo, hace que suene cada canción como el disco. Nos imaginamos todos en nuestro salón con los cascos y el vinilo a todo a trapo. Se te hace tan corto que no puedes entender cómo no les vas a dar la oportunidad de verlos a ellos solos en directo.

 – Nick Cave and The Bad Sees (Escenario Heineken, sábado 23:35).

Nick Cave

Hubo una opinión general sobre este concierto: todos agradecimos que fuera el último día del festival; si llega a haber sido el primero, lo hubiera fastidiado todo – esta afirmación no sólo es cierta sino que en mis más de diez años presenciando conciertos, me ha venido en uno de los mejores momentos. Todo lo que pueda decir a nivel interpretativo, de propuesta o de fuerza queda claro que, en mi humilde opinión, fueron los mejores de todo el festival. Su combinación de rock formal, crooner introspectivo y ruidismo melódico llego a todos y cada uno de los espectadores. Este orgásmico sonido depuró nuestros pensamientos, solidificó nuestra creencia en la música y llegaron a ser un buen antídoto contra el cansancio de tres jornadas de música. Personalmente, sé que viví algo por primera vez, algo que no se parece a nada. Mi piel de gallina y mis nudos en la garganta eran constantes. Algo que, como Wilco y los psicotrópicos, sólo puedes explicar cuando estás dentro.

Perdí la virginidad en algo que no sé identificar, Nick Cave se avalanzaba al público agitando nuestras mentes, la gran banda The Bad Seeds crearon espacios musicales que nos mantenían firmes y fieles a ellos. Todo fue un azote de placer que nada tuvo que ver con nada, que me cuesta expresar o escribir y que recomiendo que el mundo entero debería vivir alguna vez. Estoy convencido de que este concierto dejó los gustos en segundo plano.