Editorial: Salto de Página

Bajo el título Todo irá bien se reúnen los diez relatos en los que precisamente aquello que sucede no parece ir precisamente bien.

«Gólgota» narra el día a día de una familia donde las cuchillas siempre están listas para ser usadas, donde los límites del dolor se han convertido en una exploración constante que ha acabado siendo costumbre. Una costumbre con un poder de fascinación tal que supera cualquier razonamiento sobre la necesidad de entender el dolor.

Un padre de familia esconde en «No se lo enseñes a nadie» un dibujo sobre el que vuelve una y otra vez, mientras recuerda su infancia y juventud. Un pequeño secreto que va construyendo a golpe de trazos, la imagen de una tragedia que nadie debe ver.

Un grupo de amigos. Una reunión en un sitio algo particular. Un sitio donde todavía puede olerse la muerte. «En la antesala» no imaginamos cómo puede acabar la fiesta entre copa y copa.

Ni siquiera los niños están a salvo en casa. Existen entretenimientos que pueden acabar convirtiéndose en una tragedia, a pesar de que el sol radiante de un día de verano, la limonada fresca sobre la mesa y las risas no anuncien el peligro latente. En «Purgatorio», el trabajo del protagonista consiste precisamente en evitar lo terrible, llegar justo a tiempo y permitir que la fiesta continúe.

Cierra el volumen «Los que vuelven», un relato donde el mundo de los vivos y los muertos se mezcla cuando en mitad de una cena familiar aparece la visita más inoportuna. Una familia cuya hija, tal y como describe el padre, resulta un tanto peculiar: «Sara apenas tiene diez años y no levanta un metro cuarenta del suelo, pero es una criatura de costumbres furtivas, mucho más lista que yo, que camufla su gusto por la muerte y la vivisección de animales con vestiditos bordados y un tanto relamidos».

Estas son algunas de las historias que podemos leer en Todo irá bien. Candeira propone al lector un viaje íntimo a aquellos lugares que evitamos visitar. Un recorrido por las zonas más oscuras que albergamos en nuestro interior. Y lo hace escogiendo las palabras necesarias, con elegancia y sutileza, alejado por completo del morbo como recurso fácil, dejando que el lector, si se atreve, imagine aquello que no se cuenta, que apenas se insinúa.

Matías Candeira (Madrid, 1984) es profesor en la Escuela de Escritores de Madrid y ha recibido numerosos premios literarios. Junto a Todo irá bien, ha publicado La soledad de los ventrílocuos (Tropo Editores, 2009) y Antes de las jirafas (Páginas de Espuma, 2010).