Traducción: José C. Vales

Dos profesores asesinados. Una alumna desaparecida. La escuela de Castrevenford no pasa por sus mejores momentos y todo ello sucede justo un día antes de la ceremonia de entrega de premios que cerrará el curso escolar. No parece la mejor manera de acabar el año académico. El director del centro aprovechará la presencia de su invitado, el profesor Gervase Fen, para implicar a este en la resolución de un misterio que, cada vez, presenta más incógnitas.

El asesinato de los profesores Love y Somers se ha cometido entre las diez y las once de la noche, por lo que Fen deberá averiguar quién tenía una verdadera coartada para que resulte imposible su implicación en los crímenes. ¿O se trata de dos asesinos diferentes? ¿Tiene algo que ver que de las vitrinas del laboratorio haya sido sustraído ácido sulfúrico?

Nuestro detective protagonista se enfrenta a un rompecabezas en el que cada vez se añaden más y más piezas. Durante la investigación de los asesinatos, en la tranquila campiña inglesa, la anciana señora Bly también aparecerá asesinada en su cottage… Y en medio de todo esto, un manuscrito perdido del bardo de un valor incalculable. La obra desaparecida de Shakespeare que más de uno quisiera poseer. Las desgracias no dejan de sumarse y el atribulado superintendente Stagge no da más de sí. Tanta tragedia le desborda y deberá confiar en Fen para que las investigaciones lleguen a buen puerto.

Crispin combina todos estos elementos para conseguir una novela de detectives a la que no le falta detalle (hay tiempo, incluso, para que se geste una bonita historia de amor en la campiña) y que entretiene desde la primera página. Quizá lo menos importante sea cómo el astuto analista que es Gervase Fen resuelve el misterio, por lo bien trabada que está la trama y la gracia con la que están a su servicio dispuestos cada uno de los actores.

Gervase Fen es uno de esos personajes con los que el lector se encariña desde la primera página. Inteligente, perspicaz, a veces algo descuidado en las formas y sobre todo muy divertido, aunque quizá de esto último no sea del todo consciente. Siempre acompañado de su adorado Lily Christine (menudo nombre para un coche) y dispuesto a salir airoso de cualquier situación gracias a su ingenio, aunque como en este caso con algún que otro ayudante como la joven Elspeth o el señor Merrythought, un sabueso algo trastornado.

Edmund Crispin (1921-1978), cuyo nombre real era Bruce Montgomery, admirador de Shakespeare, Wagner y Strauss publicó nueve novelas y dos colecciones de cuentos protagonizadas por Gervase Fen. Así mismo se dedicó a la escritura de reseñas para el Sunday Times.

Impedimenta publica este texto al que preceden La juguetería errante y El canto del cisne, ambos protagonizados por el profesor y detective Fen. Una novela bien escrita y muy entretenida que hará pasar un buen rato a cualquier lector.